Situados en el puerto de Barcelona y en pleno inicio de las famosas Ramblas, un agradable paseo (con una buena conexión del transporte público en la concurrida Plaza de Catalunya), nos lleva desde la misma orilla del mediterráneo hasta la parte intermedia de la colina que separa Barcelona de la Comarca del Vallés, subiendo con el panorámico funicular hacia Vallvidrera (con una parada intermedia en la carretera de les aigües y sus placenteras caminatas), hasta la cumbre del Parque de Collserola, en cuya cima el Templo del Tibidabo y la torre de Norman Foster le dan una silueta peculiar y fascinante.
Es desde esa cima, donde el nuevo Skayline de Barcelona se nos aparece recortado sobre el mar ofreciéndonos los perfiles mas peculiares de sus edificios singulares como su novísima Torre Agbar con su “peculiar” redondez, el imponente Castell de Montjuic, sus vagonetas del Telefèric, la Torre Calatrava, y el Palau Sant Jordi, el remodelado Palau Nacional y flamente sede del MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya), la conocida Anilla Olímpica con su Estadi Olímpic, y las imponentes agujas del no menos peculiar y majestuoso Templo de la Sagrada Familia, fiel reflejo de la personalidad de su creador Antonio Gaudi.